Saludo del Hno. Mayor

Queridos/as Hermanos/as en Cristo:

No puedo negar que en esta ocasión, pesa como el plomo la pluma con la que escribo estas mis primeras letras en esta mí, también primera carta como Hermano Mayor. Como tampoco puedo negar que, mi corazón, toma cierto ritmo alegre al pensar  la responsabilidad que sobre éstas recaen.

Me gustaría que todos los hermanos/as de la Yedra se acerquen a su Hermandad, sintiéndola ciertamente como suya y con las puertas abiertas. Me gustaría que todos los hermano/as de la Yedra se sientan con la libertad de expresar su opinión a sabiendas de que se les escuchará. Me gustaría que todos considerásemos al Hermano Mayor y a su Junta de Gobierno como lo que son, personas cercanas al servicio de la Hermandad y de sus Titulares. Desearía dejásemos atrás posibles rencillas y rencores que pueda enturbiar o manchar el nombre de Nuestra Hermandad, y sobre todo pido a Nuestros  amantísimos Titulares que me guíen para tomar las decisiones mas acertadas y justas para el bien de Nuestra Hermandad, consciente de que nosotros podemos plantear nuestra estrategia, pero la correcta y honesta viene de Dios.

Quizás debería de haber empezado, por aquellos que no me conocen, hablando un poco de mi y de cuales son mis valores, pero como estos están presente en los deseos expresados anteriormente, diré que tanto a unos como a otros, valores y deseos, los resumo en aquella frase que me decía mi padre: “la mejor carrera de una persona es ser trabajador, honrado y formal “. El me presentaba como a su mejor amigo y así me gustaría que lo hiciesen todos los hermanos y hermanas de la Yedra.

Por último, agradecer a la Hermandad, la confianza depositada en mi persona para esta importante tarea y, sobre todo, hacer llegar el mensaje a “TODOS” los hermanos/as de la “Yedra” de que trabajaré sin distinción para todos ellos, a través de mi devoción y amor por Nuestros Titulares.

 

José A. Arévalo García 

Hermano Mayor.