Cristo de la Yedra

La Sagrada Imagen del Cristo de la Yedra se venera en el antiguo convento de la Orden Tercera Franciscana en el popular barrio "del puente", imagen anónima del siglo XVII, se atribuye a la Escuela de Martínez Montañés hacia el año 1630.

La composición formal del Cristo de la Yedra está impregnada de clasicismo, captando con el mayor verismo posible la representación del "Cristo muerto", taladrado por tres clavos e inscrito, por consiguiente, en triángulo. El sufrimiento no es sólo físico sino también moral. La cabeza del redentor es un acierto de composición y expresividad, logrando una conjunción armoniosa entre los rasgos realistas del estudio anatómico, y la serenidad que dulcifica la cruel realidad.

El paño de pureza (cordífero y con moñas laterales) y la corona de espinas (tallada en el mismo bloque craneano, responden al gusto mesino. Al montar el pié derecho sobre el izquierdo, se produce un ritmo curvo de las piernas. En sus orígenes, la corona de espinas estaba en color verde, confirmando el simbolismo de su advocación.

En 1963 fue restaurado por el escultor sevillano Francisco Buiza Fernández. Posteriormente en 1993 fue objeto de una nueva restauración a cargo del artista ecijano Rafael Amadeo Rojas. En esta ocasión se volvió a restaurar la cabeza, que presentaba una fisura vertical y daños causados por xilófagos (insectos que comen madera).