Virgen de la Caridad

En 1961, Francisco Buiza, tras restaurar al Cristo de la Yedra, talló la imagen de Ntra. Sra. de la Caridad, dolorosa de estilo sevillano, dibujada y modelada con habilidad y certeza, presentando el óvalo del rostro muy afilado, el entrecejo levemente fruncido, grandes y llorosos ojos, nariz rotunda y clásica y labios carnosos entreabiertos. Por sus tersas mejillas se deslizan las lágrimas cristalinas, y unas largas pestañas, de pelo natural, matizan su ensimismado mirar. El cuello, bien anatomizado, se inclina dulcemente hacia la derecha.

La policromía, de ricos matices refuerza la expresión plástica de la mascarilla. Sus manos abiertas, al gusto sevillano, rivalizan en expresividad con el rostro en ellas exhibe un pañuelo y el rosario. Y sobre el pecho, como es habitual, en el atuendo de las dolorosas nos encontramos un aureo puñal que traspasa su corazón materno. Se trata de una clara alusión a los siete dolores que fueron taladrando su alma en la profecía del Santo Simeón en la huída a Egipto, en la pérdida de Jesús en el Tempo, en la Calle de la Amargura, en la Crucifixión, en el descendimiento y en la sepultura de Cristo.

Durante los primeros días del año 2002, se llevó a cabo la restauración de la Sagrada Imagen en las propias instalaciones de la Iglesia de Santa Ana por el imaginero ecijano Rafael Amadeo Rojas (el cual llevó a cabo con éxito la última restauración del Stmo. Cristo de la Yedra). Dicha intervención ha consistido en la reducción y consolidación de una grieta que tenía la imagen en el lado derecho del cuello, así como la restauración del pelo, cuerpo, brazos y las manos de la Dolorosa, las cuales sufrían deterioro en algunos dedos. Igualmente, se cambió el candelero que soporta el cuerpo de la Virgen, el cual se encontraba en mal estado y un poco inestable, instalándose uno de más volumen por su parte inferior, lo que hace que la imagen luzca más las sayas, evitando así el efecto de estrechez que se apreciaba a la vista.